El sabor de la tradición.
Si has llegado hasta aquí, seguro que es porque en algún momento nos has visitado y has disfrutado de esta panadería familiar, y si no es así ¿A qué estás esperando?
Está situada en la Calle Mayor de Grañón (La Rioja), parte del Camino de Santiago, lo que hace que la calle siempre este llena de gentes de todos los países que aportan al pueblo diversidad e historias nuevas cada día.
Muchos de ellos frecuentan la panadería atraídos por las guías turísticas, recomendaciones de otros peregrinos o por el envolvente olor a pan recién hecho que se propaga por la calle a primera hora de la mañana. Con semejante márketing es imposible no dejarse llevar por la tentación de entrar a ver lo que se cuece.
Así que si te atreves a entrar a la panadería podrás estar comprando pan, tanto al lado de un coreano que se intenta explicar con ayuda del traductor como del típico viejecito de pueblo, ya un poco sordo, que pega voces sin ninguna mala intención y que no tiene nunca ningún tipo prisa.
No somos ninguna multinacional, y nuestra empresa no cotiza en bolsa, probablemente nunca aparezcamos en la Guía Michelín, pero ahí está la gracia.
En un mundo lleno de estudios de mercado, de aceite de palma, de procesos industriales, de codicia y prisa, dónde el tiempo es dinero, este es un sitio para la gente cansada de todo eso.
Panaderos con verdadera vocación que dedican todo su tiempo y cariño para hacer el pan artesanal que podrás disfrutar acompañado de un asado en una comida familiar o de las pastas que acompañan esos cafés interminables para ponerte al día con amigos.
No queremos reconocimientos ni fama, ¡la mejor recompensa es que vuelvas!